martes, 29 de enero de 2013

Efecto Prochazka. (Parábolas de Sabina. Segunda parte.)


Mundo sin materia ni espíritu, ni objetivo ni subjetivo; mundo hecho de tiempo; laberinto infatigable, mundo caos y mundo sueño.- Jorge Luis Borges.

1.

La vida es jungla de inmensidad insondable. Se necesita un refugio sobre las ceibas para no terminar aullando con las manadas.

Solo tú y yo conocíamos este sitio pequeño. La pajarera de mi alma.

Todo era claro entre el rumor de nuestras ropas y tu risa. Secreta traición a la jungla era mi himno; el borde de mis labios, tu bandera.  Llamé "Frontera", "patria" y "nación" a los lunares de tu mentón.
Nos acalorábamos y respirábamos del otro. Bebíamos del otro, recitábamos poemas fascinantes y nos conocíamos por nuestro nombre.

Solo aveces abríamos la mínima trampilla para ver juntos la luna. Aquella que declamaba historias eternas de valientes como nosotros, los que no son números, los que no cargan picos, que en la penumbra recitan, leen, tocan, beben.

Pero aquella vez no hubo luna.

Un olor animal penetra por la trampilla. Denso como las melenas asoleadas de un perro.
La mano de un hombre trajeado empuja y una horda obnoxia abate el umbral. Poco sirve ahuyentarlos, han venido a cenar.

Solo tú te vas. Tú, que como nuestra luna, irrumpiste violento y ahora te marchas con el perfume del pecado enredado en el cabello. No te quedas un rato a homenajear ésto que, en el crepúsculo, fue sin ser nada. Quizás vas a la caza de nuevos himnos y banderas. Resguardos más altos.

Máscaras de gente normal encubren los hocicos de estos farsantes que invaden el lugar, lo he visto. Han venido a devorarme, lo sé de cierto. Y tú te has ido. Solo tu crueldad permanece ahora que los lobos salivan.

¿Es por ellos que ya no me buscas con los ojos, es por ellos que tus dientes ya no acechan mis pliegues de mujer?


El mundo ha revelado su verdadero rostro. Esto un campo de concentración.
La súbita evanescencia de mi vida privada y tu partida me ha dejado clavada en el mismo lugar de la pajarera (días, milenios, horas).
Pedazos de mi intimidad, quebrados como cristales en la alfombra, son estrellas que orbitan y muerden mis pies desnudos.


Entre los gruñidos, arrinconada, me contento con hacer poesía de tus muslos. Desmitificarte es mi placer fugaz.
¿¡Qué importa si los visitantes en mi habitación se mofan de los que, como nosotros, hemos visto la jungla a través del ojo de la aguja?!

Que tus deseos fueron tangibles,
que tu rapsodia no es imaginaria,
que fuiste compañero real.
Ya no lo sé...

La mente ha abierto una nueva trampilla. Las mordidas rompen la piel, pero yo ya no estoy. Lejos de allí  me sumo en la oscuridad. Persigo tu perfume de pecado y llamo tu nombre hasta enronquecer. En el alma presiento que ya solo por tu número responderás.


2.

Pero últimamente todo me recuerda a ti. Te he escuchado hablar con cien voces.
Parece como si la furia de tus gestos hubiere puesto precio sobre mi cabeza.Me siento suspendida en el tiempo,en pausa desde el instante en que la razón impuso esta distancia larga como las sombras.

Aquí, tras las semanas, bajo la penumbra de las ceibas, de ti aun se todo. Sé que tomas demasiado. Sé tu centro es necedad apasionada. Sé que discutes con ciega fé a "tu causa". La palabra "destino" aún se te atora entre las tripas.

Imagino que en el fondo, tu nombre maldice a tu número con encono mortal.

Intuyo que guardas en tu almohada el murmullo de nuestros ojos.Que en el alfeizar de la ventana, te sientas en secreto a ver la luna. Posiblemente, llegada la noche del sábado, tu ego me añora, porque nadie lo alimenta como yo.

Poco darás, tal vez, por saber si he pintado o no. Si he comido,si he tomado. Si he sobrevivido a merced de la jungla. Si he escrito, si he desechado, si he reciclado mis letras (que son tan tuyas también).

Tu rapsodia, la que te llevaste contigo, regresa a mí y me rodea por todas partes. Como monzón. Cual gotas de agua que se fugan, lo mojan, lo inundan todo.

Has hecho todo por barrerme con la escoba de Hércules y yo todo por aferrarme a ella; por no perder la única Frontera, Patria y Nación que conoceré, las únicas que jamás he de traicionar. Por que ellas son traición en sí.




domingo, 6 de enero de 2013

Parábolas de Sabina. Primera parte.

Nos envolvemos furtivos en la violencia de un abrazo. Inconformistas y críticos de la perversa realidad que nos engulle sin remedio cuando no somos ésto que somos; cuando eres hijo, cuando eres empleado, cuando eres amigo y hermano. Desafías tus apetitos. Juegas a que no me sueñas.

Pero la frontera de mis labios sigue en estupor. Evoca la rudeza de tu barba; igual que el alma del cautivo liberado añora el encierro y la segura obscuridad. Te ausentas y yo continúo siendo ésto que soy, tu desvarío censurado. Tu apetito mutilado. Incinerada por el hambre de tus caderas valientes, inalcanzables como montañas.

Cuando vuelves, tú bebes alcohol y yo bebo de ti. Te embelesas en hablar de mi ingravidez. Hablas de mi feminidad como si hubieras poseído ya una como la mía. De ésta suerte te confías,convences a tus encarceladas pasiones de que al mirarme no te asesina la venenosa fijación de profanar lo admisible, lo decente, lo discreto.

Parodias con gusto exquisito al hombre rico de opinión y delgado de espíritu con habilidad admirable. Más, pese a la remilgada mirada horizontal del mundo, Franz, continúas siendo ésto que eres.

Aún, es aquí, en nuestras miradas veladas que logramos turbar el orden de lo habitual. Somos a nuestro antojo, con nuestra violencia que acaba siempre en muerte o éxtasis.

Ech(arte) los perros...Sociópatas y otras fieras.


Con bestias desnudas camino solitaria hacia el espejo.
Enroscado entre las sábanas,embriagado de plegarias, 
él yace en la cama con su alma.

Nunca me ha gustado la cogida fácil, pero no encuentro una mejor manera de sortear el control corporal. 

¿Amor? No. Los sentimientos se me van con la ropa.

Dignifico mis apetitos y les doy nombre de necesidad.
Lleno con poco mi plato.
Huyo a querer y a necesitar, 
huyo a lo que consume la carne con más rapidez que el alcohol.

Agoto rápido a los amantes insípidos y a los hombres de promesas solemnes,
los humillo a lo sumo y obsequio "te quieros" con acentos suplicantes.

Me observo la cadera por minutos,pienso en tí.

Sin promesas ni ilusiones,
explicaciones pocas,
escapo de la habitación colmada de los perfumes de su sexo y mi alevosía.
Con mi sombrero de hombre en una mano, cigarrillo en la otra.

Mi madre jura que actuar al margen de toda consideración emocional cumple un fin ético.
Es una mujer de principios fuertes y talante insatisfecho.

A las doce te encuentro para almorzar.

Te sientas enfrente y me golpeas con tus pupilas memorables.
Se dilatan ellas y se dilata el mundo.

Si, si quiero.
Quiero decirte que en sus párpados cerrados veía los tuyos.
Que me asesinabas con el revolver de tu mirada cuando en su cuerpo me cabalgabas. 
La gloriosa figura de un jinete hacia la libertad, hacia la nada.

En cambio te respondo. -He estado bien, he vuelto a pintar. (Te busqué en otro cuerpo y te encontré a medias.)
-La pintura emerge como una excreción,-Dices- como la risa, como las lágrimas, como la voluptuosidad, como tacto.
Continuas y rosas el dorso de mi mano...es el cuerpo el máximo delator.-Hacer frente al mundo en su sentido ausente; eso es contemplar tu pintura.

-No pinto para nadie.-Miento.- El sentido de la exposición se hace evidente como ausencia.
La pintura es pura existencia y en ella muestra su soberanía.

-lo profano.

-lo sagrado.

-Lo profano, pues, no sólo define lo sagrado, sino que lo absorbe y lo controla. Es la pintura el nacimiento de la pornografía.

-No, del erotismo, por que se vive con una melancolía perpetua.

-Como tú.

-Como tú.

Me encuentras de soslayo, taladrándote con los ojos,
siguiéndote sin paz ni sosiego.
Como le siguen los puntos finales a tus argumentos inconclusos
para no encontrarnos lejos de todo y hacernos el amor.

-Solo tú obtienes de mí suplicas auténticas. Solo tú humanizas al animal.

-Te ves mejor sin ojeras.-Bromeas.

Te sabes derrotado...Me siento victoriosa, pero,
como en cada uno de nuestros debates desbordados de mórbida sensualidad,
sé que, al final, no he ganado nada.

Pero ésta vez algo en ti ha cambiado,
ya no eres ningún niño y yo a ti no te sé decir que no.

Como la mujer con venas calientes que no puedo dejar de ser,
en ti buscaba tan solo un objeto para mi antojo,
pero tú, tú no eres solo eso.

Subimos a tu carro.

Que desafortunado deseo.
Lo sé.
Es tu fascinación por mí tu don intrigante 
con el que brillas privilegiado sobre el rebaño.
Debe serte cosa de milagro verme estoica a tu contacto. 
Cuando acribillas mi piel con tus asperezas y se humedecen mis ganas.

Cruzas las puertas de mi estudio. 
Ni una palabra se dice y la verdad es que no quiero romper el silencio,
sino tu camisa.

Soy la tésis de tu ego, el ensayo de tu virilidad...tu algo y tu nada.
Me tienes torcida.
Me tienes con la frente al suelo y boca arriba también, si quieres. 
Como yo, jamás otorgas certezas. 
Ni siquiera en la excitación.
Tiendes preguntas.
Tiendes mi espejo sobre la alfombra y
me esperas exhibiéndote para mí en el ventanal.

-Quítate la ropa.

Eres aborigen que ha dispuesto carbones encendidos para mi iniciación.
Yo camino sobre ellos.

Hasta para encuerarse hay que tener dignidad,
como un sultán que ha perdido a sus camellos y no los piensa recuperar.
Los pierdo uno por uno y doy pequeños pasos.

Libero mis bestias y gimes creyendo que no te he oído.
Quedo yo y mi sombrero de hombre.
Tú, el vouyerista de éste amorío entre mujer y objeto.

Escucho tu voz y ya no escucho nada. 
Preguntas por el dibujo del fondo, pido toda tu atención y te abro las piernas.

Tú encuentras el hogar.

Hemos hecho el amor con el cerebro ya tantas veces. 
Hemos hablado de sudores y arte.
Ahora lo hablamos con las lenguas muy de cerca.
Emanas calor, raspas y quemas.
Mi sombrero combina con tus sueños.
Tus caderas combinan con mis muslos, 
y la teoría de la colisión que hemos ensayado de palabra ya con minuciosidad se vuelve práctica.
Como un golpetear de alas en los cielos.

Eliminamos espacios entre tu paraíso y el mío.
Así siempre lo deseamos. Así siempre debió ser. 
Me enmarco en tu vientre y tú me cabalgas en la ventana.
Cantamos un tango.
Recitas a Wilde.

Eres una serpiente que no deja mi huerto sin explorar.
Me penetras y digitas música al viento,
acordes que penetran mis tímpanos también.
Reímos en medio de calores
porque todo erotismo acoge una naturaleza infantil.
Pinturas, risas, llantos;
todo emerge del cuerpo y lubrica a éste máximo delator.

Llega la noche en el mundo
El espejo,los cuadros, los vecinos, vouyeristas todos.

-Nadie me dijo que de ésto se trataba la vida.- Digo cariñosa de un modo triste.
Como si hubiera regresado de cazar tiburones y no importara que me faltara un brazo.
Me desconozco.
Tomas mi sombrero y lo haces tuyo.
El cabello cae sobre mi espalda.
Te veo encender uno de mis cigarrillos.
Siempre pensé que no sabías fumar. 
Como un perro salvaje, olisqueas mis aromas en tus manos, ensimismado.
-De esto se trata la vida, amor de nadie. De control corporal. Te quiero. Y mi alma yace en la ventana.-Me miras como quien mira el reloj.

Posees tus ropas de nuevo y posees el dibujo que te gustó.
Te llevas mi sombrero y mi reinventada fascinación.

Quién lo hubiera pensado, verme tumbada a mí.
Enroscada entre las sábanas, embriagada de plegarias.

Soy tu todo y soy tu nada.

Último Acto.



Durante dos días he pensado en ti con mi amigo sentimiento de imposibilidad desvanecido y etéreo como el vapor. 
Es el estreno de un momento, donde solo dos tienen entradas y uno de ellos aun duda en asistir. Verte lejano me sometía en un estado de éxtasis melancólico, tan dispar al estremecimiento de verte ahora culpable, desmoronándote como un hombre hecho de arena entre el tamiz de mi piel. 
Agradecido con tus miedos por aferrarse a tus labios, dejas sellar su salida con juicios ajenos a ti; mientras tu humano apetito de nuestro contacto te mira famélico desde su celda. 
Somos dos en el balcón, dos en el andén, dos actores silentes en un teatro de sombras que no conoce finales con beso, flores del Edén ni justicia para los que saben querer.

viernes, 4 de enero de 2013

Letras amordazadas


Editores, correctores de estilo, 
Ambicionan un caldo suculento 
y a la vez le temen al vapor ardiente de la olla.
Éste que sale y se libera por la pesa evitando un estallido por la inmensa presión.

Burócratas de la literatura 
que capitalizan la poesía, le dictan un ritmo para surgir,
un ritmo para ser leída.
Moderadores que cubren y transforman al trueno en un vals recatado. 
Un "uno, dos, tres" inviolable y lejano a una fuerza indómita de la naturaleza. 
Administradores tiranos de la bestia que es la musa. 
Subyugan como si éstas fuesen palabras que no salen de las tripas, 
que más bien necesitan franquiciarse, dirigirse, dosificarse.


Me explico, tibios míos: la poesía [arte al fin y al cabo] es el vaho del animal,
es crimen, es celo, es dolor, es latido.
Es amante desquiciado. Genio y locura.
Es mineral que nutre y es cristal que corta.
Escribir como,cuando y cuanto le gusta al lector convierte al autor en un mentiroso.


A Bukowski se le censuró por "respeto al público."
Se le quiso frenar y regular el ritmo y contenido de sus manifestaciones 
para evitar en sus lectores una asfixia por su cochina franqueza. 
El Marqués de Sade, al prohibirsele el pergamino, 
qué hizo sino escribir con su propia inmundicia y fluidos.
Él, más cuerdo que nadie, dilucidó que escribir es fluir, 
es lactar, es mear, es sangrar, es sudar. 
Es inmundicia y es desaliño, para eso no hay estructuras ni pautas. 
Es el cuerpo fiel a su materia y el alma a su corporeidad.
¿Refrenaremos entonces al mar?
¿Le diremos a la tormenta cuando estallar?
Pónganle bozal al jabalí, domestiquen a la voracidad.
Hagan pues lo suyo, pero esperen rabia,
esperen palabras bala,
Esperen nuestras espaldas inclementes,
Esperen desencanto y pesadez de la existencia.
No esperen nada.
Esperen muerte.

Se necesita amor a la vida.



¿Qué sucedería si un demonio te dijese: 
"Ésta vida, tal como tú la vives actualmente, tal como la has vivido, 
tendrás que revivirla, una serie infinita de veces; 
nada nuevo habrá en ella; al contrario, es preciso que 
cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro, 
vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y orden.
También este instante y yo mismo..." 
Si este pensamiento tomase fuerza en ti te transformaría quizá, 
pero quizá te anonadaría también...
¡Cuánto tendrías entonces que amar la vida 
y amarte a ti mismo para no desear otra cosa 
sino ésta suprema y eterna confirmación!
-Anónimo.

El eterno retorno.

Antes de volvernos locos escribamos una salida a éste libro cíclico, 
el que termina con su principio, y empieza con su final.
Labremos perfección, maestría, supervivencia, revelación, revolución.
Haremos pilares con cincel.
Pilares de ideas paganas y luminosas para una puerta magnifica
que lleva a la liberación de éste mediodía sin fin,
a la gloriosa muerte,para no volver jamás.

Estamos en el umbral.¿De verdad queremos escapar?
Somos un mandala, un dibujo en el aire cuyos extremos surgen en las puntas
solo para volverse a adentrar.
Los incontables pétalos de una rosa,
la incesante marea que regresa todo lo que un día se robó.

Ésto es el eterno retorno.
Presentimientos.
Déjà vu.
Almas gemelas.
Miradas que se fugan y se encuentran.
Personas que llamamos con el pensamiento.
Responder el teléfono antes de que empiece a sonar.
Decir lo mismo,al tiempo exacto.
Karma.

Hemos estado aquí. Infinitas veces.
Infinitas veces vamos a regresar.
Entenderemos lo mínimo y recordaremos muy poco.
Desesperaremos, labraremos, escribiremos
y en el umbral dudaremos si queremos escapar.